Muchos venezolanos vivimos tiempos difíciles en relación a recibir justicia terrenal, les cuento un ejemplo de primera mano.
En el año 2008 decidimos pisar firme para materializar lo que quizá pudiéramos llamar uno de los dos primeros sueños de una pareja casada (el otro, tener hijos, ya lo habíamos alcanzado -2 veces- en ese tiempo) así que a continuación, ya venía siendo hora de concretar el segundo sueño: tener un rinconcito propio donde resguardarnos y poder decir “Este es Mi Hogar”. Fue una ardua y larga búsqueda. Ya antes, incluso sin ninguno de los dos niños, habíamos intentado, visto, sacado cuentas unas cuantas veces.
Eventualmente, después de mucho buscar y ya incluso mudados a otra ciudad diferente a donde empezamos la búsqueda; en mayo de 2008 conseguimos algo en Maracaibo, estado Zulia, al occidente de Venezuela, que se ajustaba a lo que podíamos pagar. Así que con papeles firmados y mucha ilusión durante un año limitando algunos gastos y usando todos nuestros ahorros y algunos que no teníamos en realidad, logramos pagar mes a mes cada una de las cuotas necesarias para cancelar la inicial de lo que sería nuestro segundo sueño cumplido: un apartamento en el piso 3 de la Torre VIII (aunque tercera en construirse y en entregarse, ese era el plan) del Conjunto Residencial Jardines Los Naranjos.
Lo veíamos con mucha ilusión y pensábamos ya lo que podríamos hacer con él. Incluso alguna vez consideramos ir comprando el material para los pisos, pintura, etc. para protegernos un poco de la subida de estos materiales entre la época en que estábamos y cuando nos lo entregaran.
Sin embargo hoy, más de 4 años después, seguimos viviendo alquilados. Vulnerables a que una de las infelizmente comunes tormentas de la economía nos deje sin techo.
¿Qué paso en el camino desde aquel mayo de 2008?
Como les decíamos, desde la firma del contrato comenzamos a juntar nuestros ahorros del momento y los futuros para comenzar a cancelar las cuotas mensuales y especiales correspondientes a la inicial del apartamento. El resto, se supone lo pagaríamos con la LPH (Ley de Política Habitacional), un préstamo de bajos intereses que solo se podía obtener una vez estuviera terminado el conjunto residencial en su totalidad para obtener el permiso de habitabilidad y así los bancos dar el crédito.
En diciembre de 2010 un grupo de supuestos damnificados por lluvias invadieron nuestras viviendas haciendo eco y alarde de su inclinación políticamente afecta al gobierno venezolano… lo cual sumó una interrogante¿cómo sacar a estos ladrones de nuestros hogares? si el presidente de Venezuela, ha dicho que hay que tratar bien a los invasores, "pobrecitos" ellos, que se supone son hermanos venezolanos y quizá sean "damnificados"?...mientras otros quedamos damnificados de nuestros derechos legales :(
Hoy septiembre de 2012 estamos viendo en una ciudad diferente y con tres niños y un trabajo que cuidar, gastando la mitad de nuestros ingresos en alquiler.
Saludos.-
Andreína
Nota: Prácticamente lo único que nos queda es seguir llorando en silencio mientras pedimos un milagro a Dios, pues creo que ni encadenándonos a las puertas de alguna institución pública se solucionaría esto que nos está pasando. Ya hay nefastos precedentes en nuestro país, en los últimos cuatro años o menos, de gente que tomo medidas radicales como esas… y la dejaron morir. Literalmente.