Ifigenia, de Teresa de la Para.

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Me emociona comenzar mi primer post de este año contándoles que estoy releyendo “Ifigenia”, de Teresa De La Parra. Ya lo había leído hace ‘algunos’ años atrás, cuando aún no tenia hijos. Pero hace poco, por una de esas cosas raras de la mente, recordé de pronto cuanto me había gustado en aquel entonces; así que lo busqué en Amazon y lo conseguí usado en muy buenas condiciones. Mi intención inicial era invitar a mis hijos a leerlo juntos, cual club de lectura, porque el libro describe con muchos detalles la Venezuela de principios del siglo XX, cuando había aun rastros de la época colonial, y tiene muchas palabras venezolanas que aún se escuchan; pero (suspiro de frustración) ninguno se interesó, quizás por el lenguaje refinado de esta obra; entonces ¡que más! me toco leerlo de nuevo como la primera vez: solo para mi disfrute personal. 

Les cuento que cada vez que lo abro y empiezo a leer, viajo a Venezuela, y esto me hace mucho bien ahora que he aprendido a valorar mucho más cada lugar, olor, palabra, sabor y sonido, que tiene sello venezolano. 

A continuación, les comparto un pequeño prólogo: 

Ifigenia (Diario de una señorita que escribió porque se fastidiaba) 
Título: Ifigenia, 1924. 
Autora: Teresa de la Parra (1890-1936) 

La historia está contada en primera persona por una joven venezolana, María Eugenia, que descubrió a través de su desgracia, como las mujeres en su época era tratadas como objetos al servicio de los hombres, y como consecuencia de esto, ella tiene que luchar para conocerse a sí misma mientras se enfrenta a las estrictas costumbres impuestas a las Señoritas. Todo esto mientras se describen a veces con muchos detalles de las casas y modismos de la época.

¿Sabías de Teresa de la Parra? cuéntame todo lo que sepas de ella o sus libros, en los comentarios abajo, particularmente me siento muy orgullosa de esta venezolana.

Saludos,
Andreina.


2 comentarios:

  1. Te comprendo, los niños van olvidando su país natal. Mi hijo, ingeniero en sistemas, dejó Venezuela hace unos años.
    Cariños Andreina

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