No sé cuántas veces he hecho este pan… de verdad, ya perdí la cuenta . Se ha convertido en uno de esos básicos infalibles en mi cocina, de los que siempre salen bien y te hacen quedar como una experta panadera aunque el día haya sido largo.
Lo he usado tal cual, recién salido del horno, y también como base para hacer pan de jamón, ¡y quedó simplemente divino! Su textura es suave, el sabor delicado y la miga perfecta para rellenos. Por eso hoy quiero compartirlo aquí, en Labrando un Hogar, y contarles dónde y cómo aprendí a hacerlo.
¿De dónde viene esta receta?
He seguido a Esbieta desde hace muchos años. Confío muchísimo en sus recetas porque, honestamente, nunca me han decepcionado. Todo lo explica con calma, con detalles y con ese amor por la panadería casera que se contagia.
Esta receta es una de esas joyas que se quedan contigo para siempre.
Ingredientes (para 8 unidades)
Aquí te comparto únicamente los ingredientes que yo uso para la preparación:
250 g de harina de hacer pan
125 g de leche (yo he usado leche de almendra y de avena, ambas funcionan muy bien)
30 g de agua tibia
1 yema de huevo
10 g de levadura (yo uso levadura instantánea)
30 g de azúcar (yo prefiero azúcar morena)
4 g de sal
25 g de mantequilla











