13 marzo, 2014

Medio día en Key West


El pasado mes de diciembre casi que horas antes de mi cuñada Aura regresara a congelarse en su casa de Wisconsin, decidimos de pronto alejarnos de Miami lo mas posible en un día para hacer algo diferente. Tras un rato de escarbar en internet nos decidimos por Key West. Así que antes de las 9 A.M. del día siguiente partimos rumbo al sur de la Magic City y esto fue lo que nos encontramos.

El viaje es mas bien largo para hacerlo en un solo día "ida por vuelta" (aproximadamente 4 horas en cada sentido) así que es fundamental un vehículo cómodo. Nosotros íbamos en una van.

Poco después de pasar Homestead se retoma la carretera US 1, primero por un tramo de los Everglades y luego por los cayos de la Florida. Hay muchas paradas interesantes que podrían hacerse en ellos, para ir a la playa, pescar, nadar, hacer kayak y/o un largo etc. Pero si el tiempo esta contado, igual desde el auto hay cosas lindas que ver de pasada. A todos nosotros, por ejemplo, nos sorprendió mucho el contraste entre los puentes viejos y los nuevos; estos unen los innumerables cayos y hay algunos muy cortos así como otros de varios kilómetros. Naturalmente, también nos dejamos llevar por los mil tonos de azul, verde y turquesa del cielo y el mar.
Algunos de los puentes antiguos han sido convertidos en pasos peatonales, otros en lugares desde los cuales pescar, pero la mayoría están simplemente allí, como testigos de los primeros y notables esfuerzos por conectar los cayos con el continente.

Al llegar a Key West se encontraran con la ciudad mas grande de los cayos, que por lo tanto cuenta con todos los servicios para el viajero y residente... pero que ademas esta llena de historias, cuentos (history and stories, ¡suena casi igual pero es diferente! jeje tengo que empezar a practicar ingles), y curiosidades como gallinas en medio de la calle a las cuales nadie molesta... les debo la explicación de que hacen esas gallinitas sueltas por allí.
Hay varios lugares donde estacionar, unos formales con parquímetro y otros mas informales que son simplemente terrenos descampados donde unos jóvenes se ofrecen a cuidar el carro por un poco menos del precio que los formales. Si llegas un poco tarde a los primeros, te pondrán una multa, a los segundos, simplemente el cuidador se habrá ido a casa. Ustedes escogen que servicio quieren :)

Una vez estacionado y repuesto energías en alguno de los muchos lugares para comer, es hora de caminar a conocer, y Key West tiene de todo para todos. Hay un muelle de cruceros, con su correspondiente mercado de artesanías (que mi esposo llama cínicamente "tourist trap", pero si uno es turista ¿por que no asomarse? digo yo), multitud de tiendas del postre típico Key Lime Pie e infinidad de bares, muchos casi al aire libre y con música en vivo. Esto de los bares es por la cantidad de turistas sobre todo, y muchos están fundados sobre la excusa de que el escritor Ernest Hemingway, que vivió allí varios años, era un entusiasta de tomar unos tragos... con cierta frecuencia, digamos.

Nosotros nos decidimos a ver un poquito de la parte cultural de Key West animados por mi cuñado Ben (admirador de la obra de Hemingway), así que nos dirijimos a su casa-museo y estas fueron algunas de las cosas maravillosas que vimos allí:

                      
Me gusto tanto el lugar que de hecho he usado ya en el blog otras imágenes que tomamos alli aquí y aquí
Al salir de la casa del escritor, nos dirigimos calle abajo solamente atraídos por las cosas lindas que se veían desde la entrada de la misma:

Y pronto caímos en cuenta que ADEMAS, estábamos en la vía hacia uno de los higlights de Key West: el punto mas sureño de los Estados Unidos. Había una enorme cola para tomarse la icónica foto ante la marca que señala el lugar, una especie de boya. Pero nos las arreglamos para tomarnos unas desde otro angulo jeje.

En el área del punto sur hay varias placas que aportan datos históricos sobre el lugar. Era un poco absurda la cantidad de gente que había parada en las placas, al punto de que... ¡yo no las vi!... pero Alejandro papá si las vio y les tomo unas fotos para leérnoslas luego.
                                                        
De regreso desde el punto Sur, vimos igualmente muchas otras cosas interesantes que agregaron vivencias a nuestro corto-largo viaje. Por ejemplo:

Y que mejor manera de terminar el día que cenar para reponer fuerzas y yo -que no me tocaba manejar- celebrar un bonito día con el trago preferido de Hemingway: ¡un Mojito! ;)

Post Data:
Conversando entre todos los que estuvimos en el paseo, concluimos que -en nuestra opinión- para verlo todo en Key West, incluyendo un ratito en la playa, serian necesarios como mínimo dos días completos, excluyendo el tiempo de viaje.

Por otro lado, les comento que aunque quería contarles todo esto hace tiempo, finalmente me anime luego de varias semanas después, ya que este domingo pasado, sin querer complemente y aumente un poquito mi conocimiento de la historia de Key West en el museo History Miami (ademas de renovar mi curiosidad por el sitio), donde pudimos ver que a principios del siglo 20 hubo alli una importante industria de Esponjas, basada en la recolección de esponjas naturales de los arrecifes vecinos a los cayos.

Saludos,
Andreina.




6 comentarios:

  1. Estoy en el bus leyendo esto mientras escucho musica y me dan ganas de volver a Key West. Definitivamente es un viaje que vale la pena hacerlo con timpo para disfrutar y si se ha planificado bien. En otras palabras, ¿cuando volvemos?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yo regresaría aunque sea por el Mojito y una bañadita!!! pudiéramos volver en un frio invierno de wi.
      TQM

      Eliminar

¡Gracias por tu comentario!