04 julio, 2012

Mamá y las palabrotas :(

Déjenme aclarar primero algo ¡No soy de malas palabras! Cuando aun éramos solo amigos ;) Alejandro papá en una oportunidad de dijo -guao tu no dices groserías ni cuando estás muy enojada
                     
Pero… más recientemente en una oportunidad se me escapo delante de los niños una ¨sonora exclamación¨… por decirlo de alguna manera. Días después mientras se secaban después de un baño escuche a las niñas cantar a coro y muertas de la risa lo que yo había dicho, que rima con madre. Me quede fría y por supuesto sin moral para decirles algo, lo más que atine a decir fue: eso no se dice y mamá tampoco lo debe decir. Gracias a Dios no he escuchado mas esa frase en casa… pero como algunas veces las malas costumbres son difíciles de erradicar, he logrado reducir la frase a su primera palabra y resulta que desde hace días he estado escuchando a la más pequeña decir esa palabra constantemente, y lo peor es que sabe cuando usarlo. Por ejemplo hace días se machuco un dedito y dijo ¡coño!

Otra cosa que nos paso con las “malas palabras” fue: hace un año, Andrea -quien de por si inventa muchas palabras- se le ocurrió decirle a Alejandro hijo “cula”; y Alejandro papá y yo cometimos el error de regañarla (dándole mucha importancia a la palabra) y resulto que la palabra se convirtió en el más grande insulto entre ellos. Un día fastidiada de la cosa consulte con la psicóloga del colegio y me dijo que no le diera importancia cuando alguno lo dijera. Lo intentamos y todos poco a poco han dejado de ser “cula” en casa. ¡Para ellos era una gran ofensa ser llamados “cula”! yo muchas veces les pregunte pero ¿qué es un / una “cula”? y ninguno sabia que decir al respecto. 

Mi humilde conclusión y recomendación; primero no digas tú las malas palabras y segundo no le des tanta importancia cuando alguno de tus hijos diga una palabra que es considerada una grosería en tu localidad. Dile de buena manera que no está bien y que por favor no la diga más, pero sin hacer gran alboroto del asunto ni reírte o enojarte tanto.

Al final del día, son feas las palabras que nosotros queramos que lo sean.

¡A mejorar cada día! Andreína




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